El wolframio: el metal invisible que mueve nuestro día a día

Wolframio – un metal que usamos más de lo que creemos

Puede que el nombre no sea tan conocido como el cobre o el hierro, pero el wolframio es uno de los metales más importantes en nuestra vida cotidiana.

Está presente en:

- Las herramientas que fabrican coches, trenes y maquinaria industrial.
- Los teléfonos móviles y dispositivos electrónicos.
- Las turbinas eólicas y equipos de energías renovables.
- Equipos médicos, aeroespaciales y de defensa.

Su gran ventaja es que es extremadamente duro y resistente al calor, el punto de fusión del wolframio es aproximadamente 3 422 °C , lo que lo convierte en el metal con el punto de fusión más alto de todos los elementos puros conocidos. Esto lo convierte en un material clave cuando se necesita resistencia, precisión y durabilidad.

Además, el wolframio es insustituible en muchas de sus aplicaciones: actualmente no existe otro metal que pueda ofrecer las mismas propiedades físicas y técnicas para los mismos usos industriales. Por eso, cuando hablamos de wolframio, hablamos de un material verdaderamente estratégico para nuestra sociedad moderna. Y como anécdota: se utiliza también en la fabricación de raquetas de tenis y palos de golf, donde aporta mayor potencia, precisión y control en cada golpe. Asimismo, forma parte de aleaciones empleadas en sectores de máxima exigencia, como en los coches de Fórmula 1. En este ámbito, su contribución es clave para mejorar el rendimiento, ya que ayuda a optimizar el equilibrio, la estabilidad y la eficiencia aerodinámica de los vehículos. Todas estas aplicaciones se deben a sus excepcionales propiedades físicas, que permiten alcanzar altos niveles de potencia y desempeño.

Un mercado concentrado… y cada vez más estratégico

Más del 80% del wolframio mundial procede de China, lo que convierte a este metal en un recurso altamente estratégico. Además, el país concentra más del 90% de la capacidad mundial de procesamiento.

Esta fuerte concentración de la oferta hace que cualquier alteración en el mercado tenga un impacto inmediato en los precios y en la seguridad de suministro.

En Europa actualmente solo existen tres minas de wolframio en producción (Austria, España, Portugal; una mina en cada país).

El precio de wolframio, una subida espectacular 

Seguro que has escuchado en las noticias que el oro ha subido con fuerza. De hecho, el oro ha aumentado alrededor de un 65% en solo un año. En ese mismo periodo, el wolframio ha aumentado más de un 300%.

¿A qué se debe esta subida tan significativa? Por un lado, a una creciente demanda industrial en sectores estratégicos. Pero también influyen factores geopolíticos. China, que concentra más del 80% de la producción mundial, ha introducido restricciones a la exportación de ciertos minerales estratégicos, entre ellos el wolframio.

Estas medidas responden tanto a la voluntad de asegurar suministro interno como a un contexto internacional cada vez más competitivo en materia de materias primas críticas.

Cuando la concentración se convierte en riesgo

El resultado es claro: cuando la producción está tan concentrada en un solo país, cualquier ajuste en su política comercial impacta directamente en el mercado global.

Para sectores como el automovilístico, el metalúrgico, el tecnológico o el de energías renovables, garantizar el acceso estable a este material no es solo una cuestión económica — es una cuestión de seguridad industrial y competitividad europea. Y, por ende, la conservación y la creación de muchos puestos de trabajo.

Europa necesita más producción propia

La Unión Europea ha identificado el wolframio como una materia prima crítica. La razón es clara: sin materias primas no hay transición energética, ni reindustrialización, ni autonomía estratégica.

Europa quiere avanzar hacia una mayor autosuficiencia en minerales esenciales. Pero para lograrlo, es necesario desarrollar proyectos mineros en territorio europeo, bajo los más altos estándares ambientales y sociales.

El Proyecto de wolframio San Juan: cerrando el círculo europeo

En este contexto se enmarca el proyecto de wolframio San Juan, ubicado en A Gudiña (Ourense, Galicia).

Se trata de una iniciativa impulsada por Eurobattery Minerals (empresa sueca), desarrollada en España, con un offtaker en Austria (Wolfram Bergbau und Hütten AG) perteneciente al gigante industrial sueco, Sandvik.

Un ejemplo claro de cooperación europea:

- Capital y conocimiento sueco
- Recursos y empleo en España
- Transformación industrial en Austria
- Y el material refinado integrado nuevamente en la industria europea a través del Grupo Sandvik.

Un círculo que se cierra dentro de Europa.

Un debate necesario

El desarrollo del proyecto San Juan no solo tendría impacto económico en Galicia, sino que contribuiría a reforzar la seguridad de suministro europea en un metal estratégico, reduciendo la dependencia externa y fortaleciendo la industria del continente.

El debate sobre si extraer o no materias primas en Europa está sobre la mesa. Pero la realidad es sencilla: Si queremos fabricar en Europa, necesitamos materias primas europeas.

El wolframio es un ejemplo claro de cómo un metal aparentemente desconocido puede ser fundamental para nuestra vida diaria, nuestra industria y nuestro futuro.

Y en ese contexto, proyectos como San Juan representan algo más que minería: representan autonomía, empleo y cooperación europea.

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